diumenge, 17 de febrer del 2019

LA RESURRECCIÓN:LA AUTÉNTICA PROMESA, LA FELICIDAD QUE NO SE ENMARCA (BUTLLETÍ INFORMATIU 17 de febrer nº 540. Any 2019)

Dios nos llama a ser felices, bienaventurados, a vivir gozosos, a ser fuertes como un árbol plantado junto al agua. Ahora bien, la vida no siempre resulta fácil. 

Los momentos de alegría y de plenitud alternan con situaciones de tristeza y de sufrimiento. Por eso sentimos la tentación de construir paraísos donde recibir consuelo, estar saciados, reír o tener buena reputación. 

Por supuesto, no es que Dios no desee todo esto para nosotros. Al contrario, quiere lo mejor para cada uno de sus hijos. 

Sin embargo, no quiere que nos olvidemos de los pobres, de los que pasan hambre o los que lloran. Ellos son los protagonistas de las bienaventuranzas. A ellos se dirige la buena noticia, el Evangelio, fuente de esperanza y de ánimo. 

Además, en un momento u otro de la vida todos sufrimos los latigazos del dolor. Entonces ningún paraíso de este mundo nos ofrece sentido a la vida. 

Hay que mirar más allá. Hay que vislumbrar la resurrección. Es la auténtica recompensa, la felicidad que no se enmarca. Es la promesa de Dios que nos sostiene mientras atravesamos el desierto de nuestra vida. 

Misa de cada día