dimecres, 12 de setembre del 2018

NADIE PUEDE DECIR QUE ESCUCHA A DIOS SI NO ESCUCHA A SU HERMANO (BUTLLETÍ INFORMATIU 9 de setembre nº 517. Any 2018)


Vivimos en la época en que hay más posibilidades de comunicación: con quien queremos, cuando queremos y de la manera que queramos. Pero sigue habiendo mucha gente incomunicada porque no escucha, no se interesa, no confía, no dice la verdad. El milagro que hoy nos narra el evangelio viene a decirnos que Jesús también quiere curarnos de nuestras incomunicaciones. 
Así como dice san Juan que nadie puede decir que ama Dios, a quien no ve, si no ama al prójimo que ve, también podemos afirmar que nadie puede decir que escucha a Dios si no escucha a su hermano
Escuchar significa mostrarse receptivo ante el otro y dejar que se exprese sin prejuzgarlo ni creer que ya sabemos lo que nos dirá. Escuchar significa abrir el corazón, dejarse afectar por los sentimientos del otro, intentar ver las cosas desde su punto de vista. Escuchar no nos deja indiferentes, al contrario, nos transforma. Vale la pena pedir a Jesús que trabaje sobre nosotros como lo hizo sobre aquel sordomudo, que nos toque los oídos y lengua y que ruegue al Padre por nosotros, porque el arte de comunicarse no se aprende sin esfuerzo.                    
Misa de cada día