dijous, 29 de març del 2018

JESÚS VINO PARA RESTAURAR EL VÍNCULO DE LA HUMANIDAD CON DIOS (BUTLLETÍ INFORMATIU 25 de març nº 500. Any 2018)

El pueblo, como siempre sucede, esperaba un cambio, y aquel día que Jesús entraba en Jerusalén depositó en él sus ilusiones. Pero Jesús no venía a encabezar una revuelta sino para una misión más alta. Plantó cara a la muerte para restaurar el vínculo de la humanidad con Dios y de los hombres entre ellos. Su sacrificio fue extremo, pero lo consiguió. Al morir, la cortina que cerraba el santuario se rasgó en dos trozos de arriba abajo: ya no  hay barreras entre Dios y la humanidad. Y el centurión que vigilaba la escena declaró que en verdad este hombre era hijo de Dios: la fe se hace accesible a todos, incluso a los paganos. Los apóstoles han desaparecido del mapa. En la hora decisiva sólo quedan las mujeres, una presencia casi invisible en el resto del evangelio. Y José de Arimatea, un valiente que tenía mucho que perder y no escondió la cara. Frente a tantas propuestas evasivas para la semana que hoy comienza, es necesario que nos dispongamos a vivir el misterio central de nuestra fe.                                             

Misa de cada día