dimecres, 4 de juliol del 2018

CUANDO UNA PERSONA SE ENCUENTRA CON JESÚS PUEDE SUCEDER LO MÁS INESPERADO (BUTLLETÍ INFORMATIU 1 de juliol nº 514. Any 2018)

Doce años enferma e  impura por las pérdidas de sangre. Doce años sin  poder tocara a nadie sin sentirse culpable. Cuánta debía ser su desesperación que se lanza en medio de la multitud y toca a Jesús a escondidas. Jesús lo nota y, haciéndolo público, saca una lección para todos: la mujer queda libre de enfermedad, de impureza y de mala conciencia. La muchacha tiene doce años, hija de un jefe religioso. Todos la dan por muerta excepto Jesús que le da la mano y la llama. La chica se pone a andar y Jesús manda que la alimenten. Doce era el número que simbolizaba al pueblo de Israel. Los dos milagros  unidos por el mismo número  insinúan una sociedad afectada de enfermedad crónica, ahogada por las leyes de impureza, hasta el punto de que muchos creían que no había nada que hacer. También nuestra sociedad tiene enfermedades que parecen irreversibles: injusticias, crímenes y mentiras que se dan por normales, aceptadas por la mayoría. Pero cuando una persona se encuentra con Jesús puede suceder lo más inesperado.                                           

Misa de cada día