diumenge, 28 de gener del 2018

LA SALUD DE UNA COMUNIDAD DEPENDE DE RECONOCER LA AUTORIDAD DE JESÚS (BUTLLETÍ INFORMATIU 28 de gener nº 492. Any 2018)

Un hombre poseído por un espíritu maligno en la sinagoga. Rezaba y escuchaba, pero al pobre hombre no le servía de nada. El diablo, en cambio había encontrado una manera eficaz de desacreditar a la religión: todos aquellos rituales no eran capaces de liberar a aquel hombre. Jesús entra y marca la diferencia. Aquel pobre diablo no puede soportar la presencia de quien enseña con autoridad una doctrina nueva, se pone en evidencia y sucumbe a la orden de Jesús. Sale del hombre, que sufre una crisis pero al fin queda liberado. También en nuestras iglesias podemos encontrar a personas encadenadas por los malos espíritus del fanatismo, el rigorismo, los escrúpulos morales, el autoritarismo, el control de los demás, incluso el abuso de los más débiles. Los ritos y devociones no tienen ningún poder sobre estos malos espíritus, incluso a menudo los refuerzan dándoles una apariencia de bondad. Sólo el encuentro directo con la persona de Jesús trastorna a los malos espíritus y libera a las personas. La salud de una comunidad cristiana no depende de las formas externas sino del reconocimiento de la autoridad de Jesús.
                                   
Misa de cada día