Hay gente que se angustia porque querrían resolver los grandes problemas mundiales y, evidentemente, se ven incapaces.
Ante cualquier iniciativa, llegan enseguida a la conclusión de que no servirá de nada. Poniendo como modelo a la viuda pobre, Jesús nos dice que lo que cuenta a los ojos de Dios no es tanto la eficacia exterior de nuestros actos como el grado de compromiso y de entrega de nosotros mismos.
Dijo Jesús en otra ocasión que siempre habrá pobres entre nosotros. Él nos ha encargado que luchemos contra el sufrimiento y las injusticias del mundo, pero la victoria definitiva no está en nuestras manos. Él mismo es quien la ha asegurado con su entrega total, y por esto tiene derecho a esperar de nosotros una entrega parecida.
En cambio, tenemos que huir de los que hacen la religión no un camino de entrega sino un modus vivendi, la manera de conseguir un cierto estatus y prestigio. La Iglesia (y todas las entidades que reciben desinteresados) tiene un deber gravísimo de transparencia en su gestión económica.
Ante cualquier iniciativa, llegan enseguida a la conclusión de que no servirá de nada. Poniendo como modelo a la viuda pobre, Jesús nos dice que lo que cuenta a los ojos de Dios no es tanto la eficacia exterior de nuestros actos como el grado de compromiso y de entrega de nosotros mismos.
Dijo Jesús en otra ocasión que siempre habrá pobres entre nosotros. Él nos ha encargado que luchemos contra el sufrimiento y las injusticias del mundo, pero la victoria definitiva no está en nuestras manos. Él mismo es quien la ha asegurado con su entrega total, y por esto tiene derecho a esperar de nosotros una entrega parecida.
En cambio, tenemos que huir de los que hacen la religión no un camino de entrega sino un modus vivendi, la manera de conseguir un cierto estatus y prestigio. La Iglesia (y todas las entidades que reciben desinteresados) tiene un deber gravísimo de transparencia en su gestión económica.
Misa de cada día