dilluns, 26 de febrer del 2018

JESÚS HA VENIDO A VIVIR ENTRE NOSOTROS COMO EL QUE SIRVE (BUTLLETÍ INFORMATIU 25 de febrer nº 496. Any 2018)

Si los evangelios constatan que Jesús se transfiguró un día en la montaña, esto significa que el resto de su vida tuvo una apariencia humana absolutamente normal. Esto es lo que más tendría que sorprendernos: que la magnificencia divina haya querido esconderse en la pequeñez de un ser humano. Esto sólo se hace por amor.  Moisés y Elías, máximos exponentes de la tradición legal y profética del judaísmo, acompañan a Jesús en la aparición. Simón Pedro quiere plantar tres tiendas, como si quisiera hacer sitio a Jesús en el peculiar star system del mundo judío. Pero la voz del cielo es tajante y le trastorna los planes: Este es mi Hijo, mi amado, escuchadle. Y se encuentran con Jesús solo. Nadie le hace sombra. Bajando de la montaña, Jesús les manda que no cuenten nada de lo que han visto hasta que haya resucitado entre los muertos. La gloria de Jesús no es en modo alguno terrenal. Lo dijo muy claro: su realeza no es de este mundo. Él ha venido a vivir entre nosotros como el que sirve.                               

Misa de cada día