dijous, 14 de març del 2019

JESÚS ASUME NUESTRA FRAGILIDAD Y NOS GUÍA (BUTLLETÍ INFORMATIU 10 de març nº 543. Any 2019)

El Espíritu condujo a Jesús al desierto durante cuarenta días, como ya había hecho con los israelitas durante cuarenta años. Jesús asume así la historia de su pueblo y la hace suya para redimirla, para otorgarle un nuevo significado, para trascenderla y hacerla llegar a todas las  naciones. 

El desierto es el lugar donde parece que Dios haya desertado, nos haya dejado de la mano y haya dado permiso al tentador para ponernos a prueba. Sin la prueba no hay verdadero conocimiento.

 En al vida atravesamos muchos desiertos, muchos momentos de duda, muchas situaciones de desolación. Entonces podemos creer que Dios nos ha abandonado, que ya no se preocupa  por nosotros. Es una oportunidad para ejercitar la confianza y la paciencia, para fortalecernos, para renunciar a los espejismos de  las soluciones fáciles, para perseverar y caminar en la fe. 

Jesús asume la fragilidad de la condición humana y nos guía por estos complicados senderos. La Palabra está cerca de nosotros. Si hacemos el acto de fe de proclamarla con los labios, en sintonía con un corazón que cree, experimentaremos su fuerza. Entonces el desierto se convierte en una oportunidad para madurar y un lugar de encuentro con Dios. 

Misa de cada día